Los toreros están hecho de otra pasta y así lo demostró Hernández. Apostó por su sueño encima de sus caballos y con su estilo único: "me visto sin zahones porque creo que es más estético y más correcto vestir así de corto, los zahones con media vuelta, nunca con caireles. A mis caballos los trenzo con los lazos a la portuguesa porque considero que embellece mucho más sus caras”.
Bellos son esos quince caballos que componen su cuadra: "entre ellos están los más veteranos como son Xarope, Amatista, Sol, Olé… Despacio es uno de los que está evolucionando muchísimo. También contaré con algunos nuevos como Eclipse, Estoque y Calimocho”. El extremeño asegura que tiene una cuadra redonda y muy cuajada, sintiéndose muy identificado con ella. Es la raza lusitana la que toma protagonismo entre ellos: "suelo buscar caballos en ganaderías como la de Silveiras, Manuel Jorge Oliveira, Máximo Cordero y Veiga”.
Estos compañeros de lidia han de tener unos requisitos básicos para que el rejoneador decida llevárselos a casa: "el físico es fundamental, necesito caballos con fuerza. Con buena cabeza, buen comportamientos y que tengan expresiones como torero”.Prefiere que no les hayan echado el carretón y él hacer la doma que precisen: "yo lo llamaría doma base porque se usa tanto para la disciplina de la doma clásica, la vaquera como para el rejoneo. Siempre se puede coger algo de los equitadores de clásica y vaquera. No me gusta solo centrarme en la clásica porque creo que todas son buenas para el toreo. Tengo algunos caballos que podrían realizar un Gran Premio de doma clásica y otro un concurso de vaquera”.